Piano
Cierro los ojos y, en un instante, el mundo se detiene.
Unos dedos tocan el piano, y cada tecla parece rozar el alma del universo. Cada nota se eleva hacia el viento, acompañada de un color que vibra distinto. Cada acorde es un suspiro, como el que nace de tus labios cada vez que me miras. Y cada silencio es como una canción que hace eco en el fondo de mi corazón.
Siento cómo esa melodía invisible recorre mi piel, cómo su frecuencia despierta lo que estaba dormido y llena los vacíos con ritmo.
Y en medio de esta sinfonía silenciosa, tu energía y la mía se reconocen. Porque el amor, al igual que la música, aunque no se pueda ver, se siente. Como cada nota que, sin quererlo, se cuela en el alma, sin avisar, dejando tras de sí un destello que no se puede olvidar.
Y en esta canción llamada vida, mi melodía siempre buscará la tuya. Porque cuando nuestras notas se encuentran, hasta el silencio… suena.
